Has dudado durante muchísimo tiempo. Has estado en una especie de limbo en el que estar con esa persona o personas era bueno y malo al mismo tiempo. Era bueno, porque la soledad encontraba un refugio temporal que creía como seguro, pero era malo porque, al mismo tiempo, el refugio se iba haciendo cada día más pequeño, cada día más asfixiante, pues las paredes iban estrechándose todos los días un poquito más, aprisionando en ese amor esclavo la esencia de tu gran alma. Sí, tú pensabas que podías aguantar dentro de ese poquito más, y ciertamente puedes. De hecho, podrías incluso aguantar hasta que apenas te quedase aire, pero… ¿Cómo ibas a poder seguir amando, si ni tú mismo/a estás? ¿Si tú mismo/a dejas de ser tú poco a poco dentro de ese molde de lealtad extraña, luto y amor incondicional? Sin ti, no hay amor.
Dejar ir a alguien o a varias personas, es un acto de amor profundo hacia ambas partes. Tú sabes que en algún punto va a ser necesario, ya sea porque esas personas estén aún en tu vida y no hayas dado el paso, o porque ya no estén físicamente, pero aún no los sueltas en el corazón.
Quiero que sepas una cosa: si alguna vez decides dejarles ir, quiero que sepas que es una de las cosas más valientes que has podido decidir en la vida. Primero por ti, que aún estás en ese confinamiento amoroso. ¿Por qué? Porque no puedes seguir racionalizando dentro de tu mente sus comportamientos porque «es que es así, es que son así», racionalizar un comportamiento para mantenerlos en tu vida un poquito más, solo un poco más… quererlos un poquito más de TIEMPO. Tu tiempo. Sé que eres de esas personas grandes y de buen corazón que da muchas oportunidades a los demás porque les aceptas tal y como son, y NO por lo que han hecho. Por eso, hay una deuda tan grande contigo mismo/a, porque el problema siempre crees que está en ti, que hay algo malo en ti, cuando el problema es que normalizamos comportamientos que nunca debieron ser normales, tolerados y abandonamos el poder seguir conociéndonos a nosotros mismos en pos de ser lo que otras personas necesitan que seamos. Porque también tenemos ese don camaleónico.
Espero que si dejas ir, esas personas ENTIENDAN algún día el enorme esfuerzo que te llevó dar este paso gigante. Un esfuerzo descomunal y agotador para el espíritu. ¿Por qué? Porque requiere una valentía que sobrepasa el planeta entero, dejar dentro de ti vivito y coleando, un hueco enorme como una catedral que esas personas suponían en tu corazón.
Para comprender bien lo que supone dejar ir, hay que entender ese hueco o vacío que dejarían. ¡Al contrario de lo que puedas pensar! Ese hueco no es ellos en sí, ¡no! Es un hueco de TU identidad en sus vidas. Las personas que dejas ir, te van a quitar una identidad. Ya nunca más vas a tener la identidad que te daban: Hijo/a, amante, compañero/a, amigo/a, alma gemela, amor platónico, compañero/a de trabajo, dueño/a, jefe o jefa, madre, padre, tío/a, primo/a, socio/a, hermano/a, cliente, paciente etc… Lo que sea. Incluso dentro de los grupos de amistad, siempre tenemos un papel que, al disolverse, debemos decir adiós también. Aceptar la marcha de esa identidad es de héroes, porque ¿Ahora qué haces tú con ese hueco de lo que eras para sus vidas? Es muchísimo trabajo interno que rellenar, cuando además estás agotado/a por la decisión. Es aterrador pensar en cómo enfrentarse al desafío de mirarte cara a cara con ese vacío, porque durante un tiempo sabes que parecerá que nada tiene sentido. Te preguntarás: ¿Ahora qué hago yo con ese hueco de quien yo era en sus vidas?… Empezar a llenarlo es de héroes. Estás cansado/a, agotado/a, ¡harto/a!, así que tener que ponerte a trabajar dentro y fuera de ti a la vez, es lo último que apetece. Se siente como un sobreesfuerzo para el alma, que solo quiere ignorar esto muchos días porque duele, pero sabes que es horrible cómo se siente. Como si todos los días fueses cargando en el pecho una pesa de 20 kilos, además de todo lo que tienes que hacer, además, puede que sea la primera vez que de verdad te planteas dejar ir, es decir, la primera vez que piensas tomarte en serio aceptar esa soledad real (ya te sentías solo/a antes realmente, incluso estando rodeado/a), porque te entiendo, muchas veces preferimos no abandonar lo que nos resulta familiar, aunque «eso familiar» sea tóxico ya para nosotros, pero como es lo que conocemos, aunque sea malo, no se suelta fácilmente. A veces optamos por seguir aguantando cosas con tal de no sentir que estamos siendo desleales o que el problema va a apuntar a nosotros con uno o varios dedos. Entender esto que atraes por haber sido lo único que has conocido es importante mi criatura.
Las personas, por desgracia, NO pueden ser un proyecto personal para ti. Un proyecto en el que quieres que sean de una manera para compensar el esfuerzo que hiciste por ellas. Reconocer que desde un principio no eran lo que más te llenaban, pero que te quedaste ahí «porque les viste el potencial», es de ser humildes y honestos. Es digno. Reconocer que nunca te has puesto a trabajar en ti al 100% no tiene nada de malo, pero quizás ya es hora de involucrarte en una relación que llevas toda la vida posponiendo: la tuya contigo. Llevas años encargándote del paisaje interior de los demás como el más perfecto profesional de la jardinería, trabajando de sol a sol en las tierras de lo que tú creías como raíces, pero ahora, al dejar ir, te das cuenta de cuánto trabajo estabas ignorando en tu corazón. Aprender a decir basta, es una de las tareas de esta vida, y realmente no es un acto egoísta, si no de compasión profunda por uno mismo/a, de bondad con tu corazón. Hazte esta pregunta… si tú de verdad hubieras importado a estas personas, ¿no crees que te habrían dejado el tiempo de cultivarte? Pero no es eso lo que les interesa, porque es más fácil que no sepas poner límites sanos. Es más fácil que renuncies a ti para estas personas. ¿No es una bandera roja? ¿Una señal de que a tu alrededor solo interesan sus intereses? ¿Salvaguardar sus identidades, autoestimas y valías a través de ti?…
Si das este paso, si de verdad lo das con pleno compromiso esta vez, dejarás atrás esa falsa y horrible creencia que se nos inculca a base de bien, de que ser bueno significa vivir sacrificado y mártir del drama de otros hasta el final de tus días, cuando tú has venido al mundo a encargarte de ti, a crecer, a conocerte, ¡y eso solo puedes hacerlo tú! Los demás tienden a decirte quién eres, pero no es cierto, es solo lo que quieren que tú seas. ¿Quién eres tú si dejas ir?… Me parece que te das cuenta de que has podido ya comprobar, que nunca pudiste salvar a quien no quería ser salvado, porque solo nosotros tenemos el poder de empezar a salvarnos a nosotros mismos.
Yo estoy orgullosa de ti. En la vida, tarde o temprano uno tiene que emanciparse de lo tóxico, tiene que aprender a estar solo/a, y cuanto más se aplace esta tarea de enamorarse de la propia vida que se nos regala, más estaremos aplazando las inmensas capacidades preciosas que llevamos queriendo conocer de nosotros toda la vida. Sé que ahora estarás preguntándote… ¿Pero entonces habrá amor? Somos un reflejo los unos de los otros. Si atraes personas tan contrarias a quién eres, es debido a que aún debes construir por dentro algunas cosas que de ellas admiras, y que una vez construidas, dejarán de atormentarte. Tú dejarías de depender de estas relaciones el día que sientas que no te sobran los límites sanos, que has aprendido a separar la tensión que te generan algunos vínculos de lo que en realidad es tu camino personal. Recuerda que nadie tiene que ser para ti lo que tú aún no has aprendido a ser para ti mismo/a.

Soltar a alguien o a más de uno/a, es un cambio de estilo de vida. Es donde construyes el hábito de darte cuenta de cuando viejas historias, ansiedades y tendencias de estar a la defensiva están ocurriendo. Están aumentando. Entonces decides dar un paso hacia un lado de esos patrones en el futuro con otras personas, hacer un reinicio, reconectar con el presente que sí eres ya y abrazar nuevas posibilidades.
Dejar ir es un acto de amor profundo también hacia las otras personas. Las liberamos de lo que necesitamos y lo más importante: dejamos que sigan su camino a su manera, a su ritmo. No importa cuánto tengan que equivocarse, porque tienen derecho a hacerlo, y probablemente tú pasaste por ser así para llegar ahora a ser quien eres. Ten tolerancia. Sabrás que las personas en tu vida son las correctas cuando lleguen sin esfuerzo, sin tanta lucha, sin tanta resistencia. Habrá una conexión grande y tendrás que decidir… sin son una prueba del destino para que dejes ir otra vez o si son el reflejo de todo tu trabajo interno. Tu inframundo te espera. Él nunca pretendió darte miedo, solo ser un refugio para tus lágrimas y emociones mientras siembras tu propio paisaje de nuevo. Hay personas que serán una bendición, y otras que serán aprendizajes. En el proceso de amar a alguien, no puedes abandonar el amor por ti. Define qué es amor para ti sin miedo. No juzgues/no te juzgues, pero hoy, puedes dejar ir en paz. Tú eres amor, nunca vas a dejar de amarlos, no importa el daño provocado y entiendo la rabia, pero precisamente por eso es un acto de amor profundo: Tú también les liberas de ti.
PD: Un consuelo: Lo que es tuyo, siempre será tuyo, y siempre encontrará la manera de regresar a ti.